El Aquidabán.
Un barco de río,
Más de 30 destinos que esperan paciente su llegada,
Cientos de historias en cada persona,
Y un flujo de vida constante en cada rincón.
Un barco que transporta alimentos a los lugares más recónditos,
Encomiendas de ahorros temporales,
Familiares que viven lejos,
Chanchos, morenitas, muebles, motos, chipá y sacos de harina.
Idas y vueltas vendiendo sustento,
tripulantes que hacen de su casa el río y de su rutina,
atardeceres duplicados por sus intensos reflejos pintados en la orilla.
Lenguas se entrecruzan,
amistades de trayectos,
Conversaciones y silencios envueltos de un húmedo bochorno saciado de tererés helados,
Derritiéndose conforme el barco avanza en su rumbo.
Un barco que navega con su puntualidad relajada pero con llegada segura,
Indígenas intercambian peces por dinero, y dinero por frutas y productos primarios,
Niños que viven la aventura de adultos que van y vienen con su super-vivencia.
La gran vivencia de crear normalidad ante noches de pasillo y pasos,
Pescadores de ventanilla en los urinarios,
Aguardiente y música en la proa del barco,
Creencias chamánicas con matices católicos,
Lavabos multiusos,
Basureros inconscientes por la borda,
Conocidos desconocidos,
Sombras improvisadas,
Soles espléndidos,
Luna y reflejos,
Aves de atardecer,
Guaraní y jacarés,
Vendedores ambulantes que aprovechan por instantes la pasarela que recibe y despide pasajeros,
Noches prontas y despertares tardíos,
Incansables horas de hamacas y banquito,
Cantina a todo gas,
Cerveza y heladeras,
Brisa frescas dando tregua.
Algún que otro llanto,
Carcajadas ebrias,
Y suspiros agotados.
Familias,
Amigos,
Compañeros y solitarios,
Todo sucede en el mismo espacio,
Al mismo tiempo,
Todo sucede de una original y exclusiva
Forma diferente.
Un solo barco de río,
Y miles de historias sucediendo aquí y en cualquier lugar del mundo.
[Texto:Laura]

